¿Sabes lo que es un compás? Hoy te lo explicamos.

Un compás, son dos números (en formato de fracción) uno encima del otro, que se pone siempre detrás de la clave de sol y antes de empezar a poner notas y figuras en el pentagrama,  que nos va a indicar cada cuántos tiempos veremos las líneas divisorias.
*Inciso, líneas divisorias son unas líneas que cruzan el pentagrama de arriba a abajo y indican que acaba un compás y empieza otro. Es decir, separan los compases.
Volviendo a los compases. Los dos números que tienen cada uno indican una cosa.

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Clases por Skype, la nueva moda

Con las nuevas tecnologías todo ha cambiado, hasta tal punto de poder clases desde tu casa, ¿qué te parece? pues ahora es posible con las clases de música por skype, ¡alucina!

Pero, tú te plantearás, ¿es lo mismo? ¿no serán peores? Pues, tengo que decirte que las he probado y aunque cambie la perspectiva, a la hora de centrar la atención es muy recomendable, ya que no puedes perder de vista a tu alumno ni tu alumno a ti, con lo que se convierten en clases muy intensas. También es cierto que no se puede dar clase de todo por skype, veo imposible dar clases de jardín musical a 5 peques sin estar tu en la misma estancia, pero ¡nunca se sabe!

De momento, yo creo que lo más productivo serán clases en las que el alumno y el profesor puedan mirarse y tener el instrumento con ellos, como por ejemplo clases de guitarra por skype o clases de ukulele por skype, o las mejores creo yo, las clases de canto por skype. Y veo mucho más complicado dar clase de piano por skype, ya que la perspectiva es complicada, ¿cómo ves a tu alumno, a la vez que la partitura, la postura, los dedos, los pies?

Yo de momento he probado a dar clases de lenguaje musical por skype y es cien por cien recomendable y aprovechable.

Conforme vaya probando, os iré diciendo consejos y experiencias, de momento solo puedo deciros que imprescindibles para dar clases por skype:

una buena cámara

una buena conexión

y unos buenos cascos

¡Sigo probando y os digo!

Claves Personalizadas

Ya hemos hablado muchas veces que una de las cosas que les gusta a los peques, a los medianos e incluso a los más mayorcitos es la de hacer sus propios instrumentos. Andando por una tienda de manualidades he encontrado unos palos de madera un poco largos para ser unas claves pero que sonaban perfectos. Los palos los había de distintos tamaños y grosores, pero los que mejores sonaban tenían un grosor perfecto para las manos de los más peques, y aunque eran muy largos para ser unas claves, ellos lo entienden ¡no puede ser perfecto!

Así que, manos a la obra.

Lo primero que hago siempre es hacer una prueba yo misma para comprobar la dificultad y para que ellos tengan un modelo que les motive.

Lo segundo es explicarles el instrumento que debería ser, cómo se toca y a qué familia pertenece.

Una vez tenemos claro eso, empieza el “pringue”

Repartimos las maderas y las pinturas (suelo usar pintura de dedos) porque se limpia mejor y a ellos les encanta mancharse los dedos, además se seca relativamente más rápido. (también de cuánta pintura pongan, porque a veces se pasan)

Cuando está todo seco, ¡¡a tocar!!

Os dejo una pequeña muestra 🙂

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Frío frío, caliente caliente

Todos, alguna vez en nuestra vida, hemos jugado al juego de “frío frío, caliente caliente” donde el caliente significaba que te acercabas al “tesoro” y que frío significaba que se desvanecían tus sueños ¡ja!

Pues yo lo utilizo muchísimo en las clases individuales para encontrar tesoros como caramelos o piruletas con valores que sean muy diferenciables por ejemplo:

  • piano – forte
  • rápido – lento (redonda y corchea)
  • agudo – grave
  • picado – ligado
  • consonancia – disonancia

Dependiendo muchísimo, por supuesto, de la edad y el nivel del alumn@ que tengo delante.

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Lo más importante que yo he podido observar, es que lo que más le gusta tiene que acercarles al regalo, es decir, entre piano y forte, por ejemplo, lo que más les gusta sin duda es el fuerte, todo lo que sea escandaloso, independientemente de la edad, les chifla. Por eso, el forte es el “caliente”. Como en todas las actividades puedes hacer variaciones, a mi la que mejor me funciona tras haberlo hecho muchas veces, es darle la vuelta al juego, y es el alumno o la alumna la que esconde el tesoro y tiene que trabajar ella los sonidos con su violín, guitarra o piano para guiarte hasta el caramelo.

Recordad también que debe ser en las clases individuales, si lo probáis en una clase grupal ¡¡puedes quedarte sin clase!! 🙂

La voz

Ya hemos comentado en repetidas ocasiones la importancia que tiene que desde bien pequeños conozcan todas las familias de instrumentos y variedad de ellos pero, ¿alguna vez nos hemos parado a mirar el nuestro propio? La voz es un instrumento de lo más perfecto para que los alumnos trabajen, no solo con sus canciones preferidas, sino también es recomendable que trabajen la expresión para un mayor control de la voz.

A mi me encanta practicar diferentes sonidos, onomatopeyas o expresiones con ellos para trabajar la voz. Un tema muy recurrente son los animales. Puedes orientarlo de tantas maneras que las clases se te harán cortas.

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Puedes hacer juegos de imitación en grupo. “Todos somos lobos”

Puedes hacer juegos de imitación-adivinación (maestro-grupo) Tu haces un sonido y ellos deben adivinar qué animal es-

Imitación-adivinación (1-grupo). Uno es un lobo y los otros adivinan que animal es (con tarjetas, diciéndoselo al oído, enseñándole una máscara, dibujo, etc)

Imitación-adivinación (1-1). Cada niño tiene una tarjeta y debe imitar el sonido del animal, y sus compañeros igual. Irán adivinando sobre la marcha.

Puedes poner sonidos en tu reproductor y, reconocer, imitar, reproducir el sonido.

¿Qué os parece? ¿Lo habéis probado? ¿Cómo os ha funcionado?

 

¿Cómo enseñar las notas musicales?

Para empezar con las notas yo siempre recomiendo trabajar conceptos primero:

pentagrama, importante saber que se cuenta de abajo arriba, la primera línea es la de abajo 🙂
clave de sol, empezar a dibujarla en la segunda línea, para luego relacionarlo con los nombres de las notas
– notas en líneas (solo que las diferencien)
– notas en espacios (sin nombre, solo que sepan que son espacios)

Una vez hayas trabajado estos conceptos con fichas, pentagrama en el suelo o como mejor lo consideres pasamos al nombre de las notas.

Muchos libros que he leído recomiendan trabajar “sol-mi” como primeras notas, pero yo eso solo lo hago para la entonación, ya que es un intervalo muy cómodo para ellos. (La mayoría de canciones infantiles se basan en este intervalo)

Cuando empiezo a enseñar las notas lo hago de golpe con todas las líneas “do, mi, sol, si, re y fa”. No os imagináis lo bien que se las aprenden. Los peques son esponjas.

Todos los días realizamos un “examen” de notas, los primeros días pueden mirar la “chuleta” pero luego ya no, ¡¡les encanta que le ponga nota!!

Esa es mi técnica, que no es nada original pero que funciona ¡¡genial!!

Clases para Adultos

Las clases para adultos puede parecer que distan mucho de las clases de los peques, y aunque desde luego la didáctica no es la misma, puede parecerse más de lo que parece. Pensemos que la música es un lenguaje bastante complicado y que cuando somos adultos nuestros esquemas mentales ya están bastante estructurados como para entender un nuevo sistema de signos y símbolos que representan cosas tan abstractas como “el sonido” o “tiempos”

Cuando empiezo con un grupo de adultos o incluso en clases individuales hago las mismas mismas explicaciones que hago para los peques, lo único que cambio es la manera de hacer la práctica, obviamente no les voy a dar una ficha para pintar instrumentos musicales, pero la teoría es exactamente la misma.

Los peques son esponjas y sobretodo no se plantean tantas cuestiones como se pueden plantear los adultos. A los peques les puedes decir “esto es un do” y su contestación va a ser “vale” y en cambio a los adultos les dices “esto es un re” y la respuesta es “¿por qué?”

Es ahí donde realmente está la diferencia de dar clase de música a adultos. Ellos se plantean cuestiones muy complejas para llegar a entender un nuevo idioma.

Mi recomendación, ¡paciencia! y mucha mucha mano izquierda 🙂

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